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Nuestra vida en temporada de influenza

La influenza es una infección viral causada por cuatro tipos de virus de Influenza: A, B, C y D.  Los virus A y B causan epidemias en diversas temporadas del año. El tipo A puede llegar a causar una pandemia y es el más común.  El tipo C, produce infecciones leves en humanos, pero no brotes estacionales y el tipo D, afecta al ganado. Estamos una vez más en temporada de influenza y dos especialistas del Hospital Paitilla nos informan sobre esta enfermedad y sus efectos en adultos y niños.

El virus de Influenza se reproduce más en climas fríos y secos, cuando las personas se congregan en sitios cerrados, la transmisión es mayor, y la exposición solar y los niveles de Vitamina D, son menores. “Por supuesto, medios de transporte masivos, celebraciones y grandes eventos o sitios con gente aglomerada, son lugares perfectos para su transmisión”, nos relata el doctor Bruno Hammerschlag, especialista en Medicina Interna, Medicina Crítica y Neumología del Hospital Paitilla.  Añade la doctora Bella Bethel Guerra “debemos incrementar la frecuencia del lavado de manos, evitar tocarnos la cara, cubrirse la boca al toser o estornudar y limpiar las superficies de contacto”.

La influenza no es igual a un resfriado, gripe o catarro

Confundirla o compararla con otras afecciones respiratorias estacionales tiende a minimizar su importancia, más cuando sus síntomas y posibles secuelas son mucho más severas, en especial cuando produce neumonías o complicaciones cardíacas o neurológicas. “Solo en los EE. UU., mueren casi 40,000 personas al año, por Influenza. Mundialmente, hay unos 3-5 millones de casos severos y entre 350,000 y 650,000 muertes registradas, anualmente”.

Usualmente presenta síntomas respiratorios como congestión nasal, dolor de garganta, oídos y cabeza, tos, fiebres altas, dolores musculares y articulares, frecuentemente severos, decaimiento y malestar general, y en casos más severos, dificultad para respirar y/o alteraciones cardíacas o cerebrales, que pueden ocurrir tempranamente.

Tratando la influenza en casa y cuándo acudir al hospital

La mayoría de los pacientes podrán tratarse en casa, sin embargo “debemos prevenir el uso desmedido de antibióticos, corticoides y algunos antivirales, siempre debe consultar con su médico antes de medicarse.  Recordemos que este es un virus por lo que los antibióticos no surten ningún efecto sobre él. Los descongestionantes comunes para secar la nariz son usualmente «pan para hoy y hambre para mañana». Despejan la nariz y quitan el malestar inicial, pero secan el moco y la flema bronquial y aumentan el riesgo de complicaciones inducidas por nuestras propias bacterias. Los mismos factores de riesgo para COVID-19 complicado, lo son para Influenza.”, nos recalca el doctor Hammerschlag.

Para personas con riesgo aumentado por condiciones preexistentes, el uso de antivirales específicos contra virus de Influenza, especialmente para el tipo A, luego de diagnosticarla en los primeros días mediante un hisopado nasal, es muy efectivo. “Dificultad para respirar, fiebre sostenida o en aumento por más de cuatro días, e incapacidad para hidratarse o alimentarse adecuadamente, son motivos para acudir al hospital. Si tenemos factores de riesgo o convivimos con personas que los tienen, siempre que tenemos síntomas sugestivos de un resfriado, debemos hisoparnos para COVID-19 e Influenza”.

“Debemos poner especial atención con niños menores de 5 años y en especial menores de 12 meses, mujeres embarazadas, mayores de 65 años especialmente con enfermedades crónicas (cardíacas, pulmonares, hepáticas, renales, cáncer, diabéticos no bien controlados), personas con obesidad, fumadores, personas con sistema inmune debilitado o inmunosuprimidas, corren mayor riesgo de complicaciones y muerte y deben recibir tratamiento específico” nos detalla la doctora Bella Bethel Guerra, Pediatra Neonatóloga del Hospital Paitilla.

Vacunándose contra la influenza

“La clave para prevenirla es vacunarse anualmente desde los 6 meses de edad” de acuerdo con la doctora Guerra. La vacuna cambia todos los años porque las cepas que producen la epidemia estacional mutan usualmente de manera anual. Todas las vacunas pueden producir reacciones locales y sistémicas usualmente leves.   “Muy pronto, tendremos disponibles vacunas de COVID-19 e Influenza juntas, lo cual aumentará la protección contra ambas infecciones y mejorará la cobertura” concluyó el doctor Hammerschlag.

Existen algunas excepciones como los pacientes con alergias graves que pudieran afectarse con la vacuna, si han mostrado reacciones alérgicas a la vacuna anteriormente, si tiene afectado su sistema inmune.  Para definir esto, recomendamos consultar con su médico.

La influenza y los pequeños de la casa

La sintomatología inicial puede ser muy parecida a un resfriado común pero la gran diferencia es que en estos los síntomas son leves y aparecen lentamente mientras que en la gripe o influenza los síntomas aparecen rápidamente.  “Además de los cambios ya mencionados, en los niños se pueden presentar síntomas como dolor en extremidades, vómitos y diarreas, lo cual incrementa el riesgo de deshidratación” añade la doctora Guerra.

Se debe llevar al niño al cuarto de urgencias si su fiebre es de difícil manejo, tiene dificultad para respirar, dolor en el pecho, vómitos que no ceden, incapacidad de mantenerse hidratado, mareos constantes, convulsiones, labios o uñas azuladas o muy pálidas, deja de orinar o dolores intensos en las extremidades inferiores.

“Se hace especial énfasis en vigilar a los niños menores de 1 año ya que las complicaciones de la influenza son más comunes y si existe un riesgo latente de fallecer por influenza si desarrollan un cuadro grave”, enfatizó la doctora Guerra.